El boom de los años '50

Durante el principio de la década de los cincuenta se retoma la actividad en competición. Es en este campo donde la MV Agusta crea su leyenda gracias a la tecnología y prestaciones de sus motos. La gran popularidad obtenida por los numerosos éxitos deportivos permitirá a la casa de Cascina Costa imponerse también a nivel comercial con modelos versátiles y económicos, en línea con las demandas del mercado.
Pero tampoco faltaron modelos derivados de la competición, como la sofisticada 500 Turismo, una cuatro cilindros 4T y la deportiva 125 Motore Lungo, bautizada así por sus cárteres alargados, que albergaba en su interior el sistema de encendido.

Sin embargo, mientras esta última se convierte en la moto más deseada por los amantes de las motos deportivas de la época, la primera, a causa de su elevado coste, no pasó nunca de la fase de prototipo.
1953 fue un año muy importante desde el punto de vista industrial, al alcanzarse por primera vez la producción de 20.000 unidades, gracias a una completa gama de modelos y a la introducción de la original 125 Pullman. Al mismo tiempo, MV Agusta abre en España su primera fábrica destinada a producir motos bajo licencia dirigidas a la exportación. 

En el apartado deportivo, la Federación Motociclista decide volver a incluir la categoría de motos derivadas de la serie. Sobre la base de este nuevo campeonato, la MV Agusta lanzó la 124 Monoalbero, una moto derivada de las legendarias creaciones del Departamento de Competición de Cascina Costa.
Al año siguiente, en 1954, debuta la 175 CSS, popularmente conocida como "Disco Volante" por la forma circular y plana del depósito. Este modelo, además de ofrecer una estética fascinante, permitió a sus pilotos dominar las categorías Sport. Durante la segunda mitad de los cincuenta, el mercado motociclista seguía boyante, pero ya empezaban a vislumbrarse sombras de crisis en el sector, que en el siguiente lustro obligaría a muchas marcas a reducir su inversión en competición. 

En este último campo, la MV Agusta fue a contracorriente gracias a la adquisición de las licencias de la casa Bell para la fabricación de helicópteros, que llevaron a Cascina Costa nuevas tecnologías aplicables al motociclismo. Entre las muchas pruebas llevadas a cabo destacan algunos prototipos dotados con cambio hidráulico progresivo y motores 2T con inyección de carburante, incluyendo también motos experimentales, como la 500 4T seis cilindros. 

También por lo que se refiere a la gama de modelos más económicos, MV no siguió la tendencia de las otras marcas. De hecho, en lugar de adaptar sus propias cilindradas a las habituales de las categorías de competición, se aplicó la filosofía de buscar siempre el compromiso ideal. Siguiendo este camino, en 1956 se presenta la "83", que permitía transportar a dos personas cómodamente a una buena velocidad y con un consumo moderado.
En 1959 se adoptó un nuevo sistema de lubricación que permitía a los motores MV Agusta lograr unos altos estándares de fiabilidad desconocidos hasta el momento, hasta el punto de que MV ofrecía a sus motores una garantía de 100.000 km. La generación de modelos equipada con este tipo de motores fue conocida como "centomila" (cien mil).

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